su análisis MEJORA LA PREVENCIÓN DE FRACTURAS
Para combinar tratamientos con eficacia aún hay que saber cuál es el orden correcto o la asociación más útil; quedan preguntas sin respuesta.
Adolfo Díez Pérez, del Hospital del Mar, de Barcelona, cree que el debate en torno a la zona cortical del hueso se ha convertido en uno de los puntos más destacados en el congreso IOF/Ecceo, que se ha celebrado en Florencia. A falta de novedades espectaculares, según palabras de Díez Pérez, la importancia del hueso cortical en la determinación de la fragilidad y el riesgo de fractura ha protagonizado numerosas comunicaciones en el congreso. La llegada a la palestra del hueso cortical "nos sugiere que mejoremos los instrumentos de medida en esta zona, ya que, por ejemplo, la densitometría no discrimina. Hay que potenciar las terapias que se dirijan selectivamente a esta zona ósea".
Cumplimiento terapéutico
El especialista ha destacado que en los últimos años se está manejando
un concepto nuevo: "El de las medicaciones parenterales, que garantizan
que la dosis que se ofrece se cumple, por lo que se olvidan los
problemas de cumplimiento y los de interferencia en la absorción,
típicos de los bisfosfonatos orales". De esta forma, la eficacia de
fármacos como denosumab aumenta porque la absorción está garantizada.
Este tipo de terapias podrían ser útiles en combinación: "Ninguna terapia debería darse durante veinte años seguidos, por lo que una opcion es administrar diferentes terapias: pero aún no sabemos cuál es el orden correcto o la asociación más útil". Combinar tratamientos con vías de acción complementarias es el camino futuro, ya que el uso de vías celulares distintas que se complementen puede elevar la eficacia de forma significativa: "Podrá hacerse de forma secuencial o asociada, aunque aún no tenemos todas las respuestas. Ya se intentó combinar antirresortivos con formadores, aunque los primeros resultados fueron algo decepcionantes. Quizá la idea sea iniciar con los dos fármacos simultáneamente, para que el primero no atenúe las posibilidades del segundo".
Terapia secuencial
Entre tanta alternativa, sí está definida una terapia secuencial que ya
es casi un estándar: tras un fármaco formador hay que continuar con un
antirresortivo.
Díez Pérez ha participado en un estudio que analiza en 60.000 mujeres (3.000 de ellas españolas) cuáles son las razones para abandonar la terapia. Hay varios motivos, pero los fundamentales son "el consejo médico, los efectos secundarios y pensar que continuar la terapia durante mucho tiempo puede ser perjudicial a largo plazo". Estos datos se refieren en especial a los bisfosfonatos orales, porque con los anticuerpos monoclonales se evitan en gran parte estos problemas.
Cuando el número de dosis que se toma baja del 80 por ciento, el efecto protector ante fracturas empieza a disminuir, ha precidado Díez Pérez. Si la cifra baja del 50 por ciento "es casi como si no se tomara medicación alguna".
Fuente: reumatologia.diariomedico.com/

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